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Es en Alemania que la antorcha es repetida en 1908 por P. Rasenack que aisló por primera vez el componente endulzante stevioside bajo su forma cristalina.
El mismo año, otro investigador alemán, K. Dieterich también publicó un artículo en Pharmazeutische Zentralhalle. Las búsquedas continuaron entonces en diferentes laboratorios alemanes.
En 1915, R. Kobert publicó y dio conferencias en Europa sobre el sujeto " Eupatorium, Glycyrizha, dos plantas con el gusto azucarado ".
En 1918, el Doctor Bertoni rehace hablar de él con artículo aparecido en: Anales Cientificos Paraguayos - " Stevia Rebaudiana Bertoni: el estevina Rebaudiana, nuevas substancias edulcorantes ". Evoca en este artículo la posibilidad de sustituir el edulcorante corriente de la época, es decir la sacarina por la stevia ; en sustancia, indica que la stevia: no es tóxico sino al contrario bono para la salud como lo demuestra su utilización milenaria y de acuerdo con los resultados de los análisis del Doctor Rebaudi es un agente que edulcora según el gusto muy intenso, que puede ser utilizado en el estado bruto, es decir en hojas molidas finamente, que es mucho más barato que sacarina.
Añade además que desde que envió muestras de esta hierba a Europa y a América del Norte, recibió numerosas peticiones para envíos mucho más importantes, yendo de algunos kilos a algunas toneladas. Esta petición creciente lo hace completamente confiado para el futuro de esta planta en los países industriales de la época.
Los investigadores franceses Bridel y Lavieille publicaron 8 artículos en el Periódico de Farmacia y de Química en 1931 sobre el stevioside (nombre retenido en 1921 para el agente endulzante contenido en su mayoría en las hojas de Stevia Rebaudiana), el rebaudine (otro agente endulzante específico en la stevia), el steviol, y diferentes experimentos correspondientes a estos compuestos, particularmente la hidrólisis.
Demostraron en aquella época la no toxicidad de la stevia particularmente sobre conejillos de Indias, conejos.
Es el investigador Sr. Pomaret quien en compañía de Lavieille demuestra la no absorción por el cuerpo humano del stéviosides y rebaudiosides cuando son ingeridos por el consumo de stévia. Este descubrimiento es importante ya que demuestra que estos agentes endulzantes no aportan caloría al organismo ya que sólo están(llevan) en tránsito entre la boca y las vías naturales de evacuación sin ser degradados, ni absorbidos por el cuerpo humano.
En 1937, es E.Thomas quien creado el acontecimiento afirmando que el poder endulzante del stévioside fue 300 veces más elevado que el del azúcar clásico.
Durante la segunda guerra mundial, el Dr. Meiville prepara en Inglaterra un informe sobre Stevia Rebaudiana en el cual sintetiza los conocimientos de su época y le expone al director de Royal Botanic Gardens en Gran Bretaña el modo de librarse de importaciones de azúcar de caña gracias al stévia elevado en invernadero.
Librarse de dependencias exteriores es una preocupación recurrente en el momento en el que un país se compromete en un conflicto armado porque ninguno puede predecir cuánto tiempo durante el país en cuestión deberá vivir en autarquía si venía para ser cortado además por el mundo.
Es además la misma preocupación de independencia que hizo a Napoléon desarrollar al principio del siglo XIX la industria de la remolacha azucarera en Francia para librarse de importaciones de azúcar de caña en el momento en el que el comercio marítimo estuvo ampliamente dominado por los ingleses.
Tanto el desarrollo de la remolacha azucarera queda sin ningún género de duda un acontecimiento superior en Francia, como el desarrollo del stévia en Inglaterra apenas habrá marcado los espíritus. El estudio de Meiville no fue perseguido más allá del fin de la segunda guerra mundial mientras que pruebas en Devon y en Cornouailles habían sido llevado con éxito.
Se emprendieron otros estudios en los Estados Unidos a principios de los años 50 pero sin verdadera salida.
Durante este tiempo allí, en Japón, la demanda post guerra en arroz caía. Los japoneses, más que de ir contra la ley del mercado al apoyar artificialmente los precios del arroz para evitar a los pequeños productores desaparecer, buscaron una alternativa viable.
Es la stevia que les aportará la solución que buscaban. En efecto, Japón era dependiente al 100 % de las importaciones de azúcar. Desarrollar la stevia sobre su territorio era pues un medio totalmente encontrado para reducir el equilibrio de las importaciones del país y contrabalancear la falta que hay que ganar de la cultura decaída del arroz.
Primeramente, y bajo el impulso del ministerio japonés de la agricultura, los ciertos compatriotas granjeros se instalaron en Paraguay para producir sobre las tierras de origen la planta considerada milagro. Los productores paraguayos locales fueron también empujados a producir para cubrir las necesidades crecientes en el país del sol naciente.
Recursos fueron desbloqueados en 1954 para llevar estudios de toxicología y de extracción de los compuestos que azucaraba de la stevia. Japonés progresaron entonces muy rápidamente en la maestría del proceso de fabricación y en el conocimiento de la stevia, tanto en forma de planta que en forma de sus productos derivados.
Fruto de las numerosas búsquedas emprendidas por los laboratorios japoneses y fuerte experiencia(experimento) milenaria en América del Sur, la agencia para la seguridad alimenticia japonesa declaró entonces el stévia y sus derivados limpio del consumo humano, hasta utilizado en cantidad ancha. Afirmaron que el stévia y sus derivados no eran anticonceptivo, ni cancerígeno, ni provocando mudanzas genéticas.
A pesar de numerosos ensayos, los resultados que concernían a la esterilidad de Planas y Kuc tampoco no fueron reproducidos, confirmando con sus ojos la no toxicidad de la ingestión de esta planta.
Japonés, una vez su aprendizaje agrícola acabado, progresivamente dejaron Paraguay para establecer la producción de su necesidad sobre sus propias tierras, o bien en países próximos de la zona Asia Pacífica.
La historia se repitió pues otra vez para los productores paraguayos ya que la petición fracasó, totalmente como esto había sido el caso después del atragantamiento europeo de principios del siglo. Los productores paraguayos abandonaron entonces la plantación de stevia para concentrarse sobre productos más provechosos como la carne de vaca o el algodón.
La búsqueda mundial continuó luego estudiando esta planta si particular y la progresión del conocimiento país por país le permite hoy constituir una alternativa sana y natural a los edulcorantes de síntesis en los países al que él ha declarado limpia del consumo.
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